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¿Quiénes cuidan en México?

La historia de Amada y las millones de personas que sostienen la vida en silencio.

Ilustración de una mujer realizando trabajo del hogar y de cuidados

Desliza hacia abajo

El tiempo empleado en el trabajo del hogar y de cuidados no remunerados es el principal obstáculo para la plena participación de las mujeres en el mercado laboral y para involucrarse en diversos ámbitos de la vida pública, afectando tanto su autonomía económica como el disfrute de sus derechos en igualdad de condiciones.

En este sentido, la agenda impulsada por el Gobierno Federal de México, en torno a la creación de un Sistema Nacional de Cuidados se fundamenta en políticas públicas que buscan reconocer, reducir y redistribuir dicho trabajo con base en la corresponsabilidad gobierno-sociedad.

En este contexto, el Gobierno del estado de Campeche, a través de la Secretaría de Inclusión (SEIN) y la Secretaría de Administración, Finanzas y Planeación (SAFIN), en colaboración con la Cooperación Técnica Alemana (GIZ) en México trabajan en un proyecto con el objetivo de generar insumos que permitan sentar las bases para la creación de un Sistema de Cuidados para el Estado.

A continuación, se presentan los principales resultados de una Encuesta digital respondida por 1280 personas de los 13 municipios del estado, entre marzo y abril de 2026, los cuales permiten tener un primer acercamiento sobre el perfil de las personas cuidadoras en Campeche, sus estrategias de cuidado actuales, necesidades y barreras y con esto, avanzar hacia la generación de medidas de atención que permitan atenuar el costo personal que estas actividades implican.

Las personas que cuidan en Campeche

Al igual que en otras entidades mexicanas, el cuidado en Campeche está profundamente feminizado.

Del total de personas cuidadoras encuestadas, el 83.2% se identifican como mujeres, mientras que sólo 16.6% son hombres y únicamente el 0.1% se identifica como persona no binaria. Además, el cuidado en mujeres se concentra en edades específicas. Destacan sobre todo quienes tienen entre 25 y 45 años, una etapa en la que también suelen coincidir responsabilidades laborales y familiares. En los hombres, en cambio, la participación es más baja y se distribuye de forma más homogénea a lo largo de la vida.

¿Quiénes son las personas que cuidan? Barra horizontal apilada por identidad de género: Mujeres 83%, Hombres 17%.

La etapa de la vida también es un factor importante en las personas que se dedican a los cuidados, como se muestra en la siguiente gráfica, en donde vemos que no hay diferencias significativas entre personas adultas jóvenes. Sin embargo, en la etapa adulta las mujeres presentan una mayor participación en las labores de cuidado. En contraste, en la población adulta mayor esta tendencia cambia, ya que se observa una mayor proporción de hombres dedicados a actividades de cuidado.

¿En qué etapa de su vida se encuentran las personas que realizan tareas de cuidado? Barras apiladas por grupo etario y género.

La mayoría de las personas que respondieron la encuesta cuenta con estudios hasta secundaria y más del 60% está casada.

¿Qué nos dicen las trayectorias educativas sobre quiénes sostienen el cuidado? Barras apiladas por nivel educativo, identidad de género y fuente (CENSO Nacional, CENSO Campeche y personas encuestadas).

No en todas las regiones de Campeche los cuidados se viven de la misma manera

Más de la mitad de las respuestas provienen del municipio de Campeche (52.7%), seguido por Carmen (14.8%). El resto se distribuye entre otros municipios.

¿En dónde se vio representado el cuidado? Mapa coroplético de los municipios de Campeche con el porcentaje de personas cuidadoras que respondieron la encuesta por municipio.

Según los resultados de la encuesta, el cuidado en Campeche ocurre principalmente dentro de hogares donde viven entre tres y cuatro personas o más. La siguiente gráfica muestra que la configuración de cuidado más frecuente es el cuidado descendente (37.8%), es decir, aquel dirigido principalmente hacia hijas e hijos.

En segundo lugar, aparece el cuidado ascendente (26.9%), enfocado en el cuidado de generaciones mayores, como madres, padres o personas adultas mayores. A esto se suma el llamado "doble cuidado" (7.3%), que corresponde a personas que cuidan simultáneamente a generaciones más jóvenes y mayores. Esta situación implica sostener responsabilidades de cuidado en múltiples direcciones al mismo tiempo, lo que puede traducirse en mayores niveles de desgaste físico, emocional y de tiempo.

Finalmente, la categoría "otros" (28%) refleja la diversidad de relaciones de cuidado que existen dentro de los hogares. Aquí aparecen vínculos tanto consanguíneos (como primas, primos, tías y tíos), como relaciones por afinidad, por ejemplo, suegras, cuñados o nueras, mostrando que las redes de cuidado suelen ser amplias y complejas.

¿Cómo se configuran las responsabilidades de cuidado? Treemap con cuidado descendente (37.8%), cuidado ascendente (26.9%), otros (28%) y doble cuidado (7.3%).
  • Cuidado descendente: cuidado dirigido principalmente hacia hijas e hijos.
  • Cuidado ascendente: cuidado dirigido hacia personas de generaciones mayores, como madres o padres.
  • Doble cuidado: personas que realizan simultáneamente cuidado ascendente y descendente.
  • Otros: cuidado dirigido a otros vínculos familiares, comunitarios o no consanguíneos, como hermanas/os, cuñadas/os, suegras/os, yernos, nueras, amistades o vecinos.

La distribución de los roles de cuidado muestra que no todas las personas cuidadoras enfrentan el mismo tipo de responsabilidad, sino que existen distintas configuraciones según la relación que tienen con las personas a las que cuidan.

En cuanto a la relación entre identidad sexo genérica y los roles familiares, la gráfica de flujos permite visualizar, dado que una misma persona podía seleccionar más de un rol al responder la encuesta, la existencia de muchas trayectorias de cuidado que son simultáneas y superpuestas. En el caso de las mujeres, por ejemplo, no se trata únicamente de ser madre, hija o esposa por separado, sino de sostener múltiples responsabilidades de cuidado al mismo tiempo dentro de las redes familiares y comunitarias.

En esta gráfica, el grosor de los flujos refleja la proporción de personas en cada combinación, lo que permite ver no sólo cuántas se cuida, sino también cómo se entrelazan los roles en la práctica: por ejemplo, mientras muchas mujeres aparecen simultáneamente como madres —cuidando a hijas e hijos— y como hijas —cuidando a sus propios padres—, en los hombres estos cruces tienden a ser menos frecuentes o más concentrados en ciertos roles, evidenciando diferencias en la distribución y superposición de las responsabilidades de cuidado.

Entre las mujeres cuidadoras, el cuidado aparece profundamente vinculado a roles tradicionalmente asociados con la maternidad y el trabajo doméstico. Casi la mitad de las mujeres encuestadas (47.3%) mencionó desempeñar tareas de cuidado desde el rol de "mamá", mientras que también destacan otros vínculos como hija (28.9%), esposa (8.9%) y hermana (8.6%).

En contraste, en los hombres cuidadores los roles más frecuentes se relacionan principalmente con la posición de hijo (30.4%) y papá (24.6%). También aparece con mayor peso relativo la categoría de otros vínculos familiares y comunitarios (18.7%), lo que sugiere trayectorias de cuidado más diversas o menos concentradas en los roles tradicionalmente asociados al trabajo doméstico cotidiano.

¿Desde qué roles familiares se sostiene el cuidado? Diagrama tipo Sankey con identidad sexo-genérica (Mujeres, Hombres) hacia los roles familiares de cuidado.

Los cuidados para personas que tienen alguna discapacidad

Cuando se observa quién cuida a personas con discapacidad, vemos que las madres concentran casi la mitad del cuidado (49.9%), seguidas por hijas (22.5%) y, en menor medida, por esposas (11.1%) y hermanas (10.5%).

Los tipos de discapacidad presentes en las experiencias de cuidado también son diversos. Entre quienes dijeron cuidar a alguien con discapacidad, el 43.9% acompaña a personas con discapacidad física o motora, el 22.2% a personas con discapacidad intelectual o cognitiva, el 15.4% a personas con discapacidad psicosocial y el 15.2% a personas con discapacidad visual. En menor proporción también aparecen experiencias de cuidado vinculadas a discapacidad auditiva, discapacidades múltiples y otros padecimientos crónicos. Esto refleja que el cuidado asociado a la discapacidad no responde a una sola realidad, sino que involucra distintas formas de acompañamiento físico, cognitivo, emocional y sensorial, que pueden coexistir dentro de una misma experiencia de cuidado.

¿Qué tipos de discapacidad están presentes en las experiencias de cuidado? Barras horizontales por tipo de discapacidad de las personas cuidadas.

A continuación te mostramos lo que nos dijo la encuesta sobre los cuidados en Campeche

El cuidado no se distribuye de forma homogénea entre actividades. Mientras algunas tareas son puntuales, otras implican una disponibilidad casi permanente. En particular, la supervisión y el acompañamiento constante destacan como las actividades que con mayor frecuencia requieren jornadas extensas, lo que sugiere que una parte importante del trabajo de cuidado no sólo consiste en hacer, sino en estar.

De igual forma, el cuidado tampoco es remunerado; el 92% de las personas cuidadoras no recibe ningún ingreso económico por esta labor. Incluso entre quienes sí reciben algún pago, éste suele ser bajo, en promedio, no alcanza los mil pesos a la semana.

¿Qué ingresos reciben las personas cuidadoras? Matriz tipo heatmap con horas semanales de cuidado en filas e ingreso semanal aproximado en columnas.

Las personas que cuidan también tienen metas personales

A pesar de la carga de cuidado, las personas tienen aspiraciones claras

Emprender o fortalecer un negocio propio aparece como la meta principal tanto en hombres como en mujeres que cuidan, lo que refleja una búsqueda de autonomía económica. Quizá esta idea por emprender responde a que los trabajos en el sector de la microempresa, casi siempre en el sector informal, al no implicar horarios y espacios de trabajo fijos, facilitan llevar a cabo las múltiples tareas que implica el trabajo de cuidados. Sin embargo, entre las mujeres destacan con mayor fuerza otras necesidades. Hay una mayor mención al descanso y al deseo de tener tiempo propio, lo que evidencia una tensión entre el trabajo de cuidado y el bienestar personal. En contraste, metas como trabajar o continuar estudios se mantienen relativamente similares entre ambos grupos.

¿Qué metas personales quedan desplazadas por las tareas de cuidado? Barras horizontales agrupadas por identidad de género.
Ilustración de una pila de tazas de café
¿Cómo se ve un día de cuidados?