Amada tiene 35 años y vive en Dzitbalché, Campeche. Ya lleva una hora despierta, comenzó su día preparando el desayuno para todas las personas que habitan en su casa. Desde joven aprendió a bordar, y dicen que lo hace con gran talento, pero hoy su tiempo está dedicado al cuidado. A los 26 años se casó con Ramiro. Poco después nació Antonia. Más tarde llegó René, quien fue diagnosticado con autismo leve. Desde entonces, el cuidado se volvió una tarea permanente.

